El auge del true crime en series, pódcast, libros y otros formatos audiovisuales ha reabierto el debate sobre la representación del delito y el efecto que estas producciones tienen en la cultura contemporánea, pero sobre todo en las víctimas o afectados
En este escenario surge CRIMIMENTES, una empresa gallega dedicada a la revisión, curatela y análisis de contenido sensible para productoras, medios, entidades y particulares que trabajan con información delicada. El proyecto cuenta con el aval académico de PROMERITS, centro de formación superior colaborador de la Universidad Europea Miguel de Cervantes y contexto en el que se desarrolló la investigación que dio origen a la empresa.
Su fundadora y directora, Sofía Patricia Remiseiro Rivas, criminóloga, perito judicial y forense, y mediadora familiar registrada en la Xunta de Galicia, explica que la idea surgió al constatar una carencia evidente en el sector. Durante más de dos años de investigación, y tras crear la primera herramienta en redes sociales dedicada a tal fin, Remiseiro analizó cómo la forma de narrar el delito influye en la percepción social del crimen y en la experiencia de quienes se ven reflejados en las producciones, así como el potencial positivo del formato cuando se realiza de manera responsable.
A ese enfoque se suma la visión de Irene Vázquez, como Técnica Superior en Realización de Proyectos y Espectáculos Audiovisuales, quien aporta su conocimiento en procesos de producción y posproducción y cuya participación permite ajustar los análisis a las necesidades reales de rodajes, guiones y estructuras narrativas de true crime, un aspecto especialmente valorado por productoras y equipos creativos.
En relación con el origen del proyecto, Sofía Remiseiro señala: «la investigación mostró que la exposición a contenidos sensibles puede tener efectos reales en víctimas y audiencias. Detectamos la necesidad de ofrecer un servicio que ayudase a productoras y medios a tratar estos materiales con criterios criminológicos y con una mirada respetuosa hacia las personas implicadas».
De este modo, CRIMIMENTES permite a aquellas entidades o particulares que buscan integrar buenas prácticas y asegurar su contenido, un adecuado manejo de la información susceptible de generar impacto emocional o social, asegurando que las obras se construyan con la solvencia narrativa que exige la responsabilidad del tratamiento de los datos reales de sus contenidos.
Para Irene Vázquez, la aportación de CRIMIMENTES cubre un vacío que el sector arrastra desde hace años: «cuando conocí el proyecto, entendí que ofrecía algo que necesitábamos a la hora de producir obras con garantía, sin perder de vista el impacto que generan. Considero que la alianza entre análisis criminológico y lenguaje audiovisual mejora el resultado final de la revisión y curación de contenidos».
En un momento en el que el true crime ocupa un lugar central en la cultura contemporánea, iniciativas como esta permiten que el delito se comunique y documente con mayor responsabilidad y con la sensibilidad que el público comienza a reclamar.






